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Superdotación intelectual: testimonio con altas capacidades

Esta es la historia de D, un joven adulto de 22 años con superdotación intelectual que decidió ponerse en nuestras manos para dejar atrás una vida con complejos y sufrimiento y aprender a sacarle partido a sus altas capacidades y alcanzar una vida satisfactoria.

Puede que su historia se parezca a lo que estás pasando o pasaste tú o alguien importante en tu vida. Por eso ha decidido compartir su testimonio en este artículo.

“Era un desastre en mi vida social, me avergonzaba de mi físico y de mi personalidad”

D nos conoció cuando era un adolescente de 15 años y cursaba secundaria. Siempre tuvo la sospecha de que era superdotado, pero le aterraba la idea de confirmarlo.

Resulta difícil, y más en la adolescencia, reconocer que las cosas no van bien y que, en ocasiones, no basta con nuestros propios recursos para afrontar situaciones que nos afectan negativamente:

“Antes de conocer a María Jesús y a Federico, tenía unos 15 años y estaba en secundaria. Era un desastre en mi vida social, me avergonzaba de mi físico y de mi personalidad, me sentía la persona más fea del mundo y en varias ocasiones tuve ideas negras.
Desde siempre mi familia me ha dicho que soy superdotado, basándose en unas pruebas que me hicieron de pequeño, que dieron positivo.”

Ponerse frente a frente ante tus peores temores es uno de los problemas más comunes entre los adultos con superdotación intelectual. Sospechan o intuyen que lo son, pero tienen miedo de descubrir que pueden estar equivocados. Porque mientras no tienen el resultado definitivo, albergan una esperanza a la que aferrarse (“quizás soy diferente porque soy superdotado”); pero enfrentarse a la posibilidad de no serlo puede suponer un batacazo emocional tremendo:

“A los 16 años mi especialista me sugirió que repitiera una prueba para averiguar si era superdotado, pero me daba mucho miedo que diera negativo.
Era un momento en mi vida en el que me sentía muy diferente, marginado, y muy tonto, pero me dio un poco de ánimo. El resultado fue positivo, alrededor de 150.”

“Saben lo que pasa por la cabeza de los superdotados”

Al miedo intrínseco de enfrentarse a la realidad de ponerte la etiqueta de “adulto con altas capacidades” se le suma otro hecho: la dificultad para confiar en el profesional en quien buscas ayuda.

“Mi terapia con María Jesús y Federico empezó hace 7 años, interrumpiéndose en momentos en los que me sentía bien. Mi principal bloqueo cuando los conocí fue confiar en ellos (me cuesta confiar en la gente) pero muy rápidamente me abrí a ellos.”

Una de las claves del éxito en psiquiatría y psicología es la confianza. Puedes tener el mayor elenco de herramientas y recursos para abordar la superdotación intelectual en adultos, pero si no consigues que tu paciente se abra a ti, difícilmente podrás ayudarle:

“Lo que más me gusta de Federico y María Jesús es que entienden todo lo que me pasa y todo lo que les cuento, y saben explicar las cosas muy bien. Ellos saben lo que pasa por la cabeza de los superdotados. Además, son estupendos por su seriedad y su profesionalidad, que a mí me parecen cualidades necesarias.”

Además de la confianza mutua, pues nosotros creemos en las capacidades de nuestros pacientes tanto como ellos en nuestra profesionalidad, un buen terapeuta debe ser capaz de estar ahí cuando más te necesitan.

En especial en los primeros momentos de la terapia, cuando más dudas y altibajos hay. Y también en momentos clave de la vida del adulto con superdotación intelectual, como cuando busca un nuevo empleo, ampliar su círculo social y afectivo o en la época de exámenes:

“Otro punto es la disponibilidad. En unos momentos decisivos de mis estudios pasé una ansiedad muy fuerte por suspender exámenes. Cuando contacté con María Jesús, pudimos concretar cita muy pronto y me dio unas pautas que me dejaron mucho más tranquilo. Me sugirió medidas y recetó medicamentos que me ayudaron a afrontar los exámenes.” 

“Ahora tengo mucha más confianza en mí mismo”

El proceso de transformación de D ha sido espectacular. Pero el mérito no ha sido nuestro. Sin su capacidad para dejarse guiar y acompañar; sin su paciencia para no desistir a la hora de aplicar las recomendaciones que le dábamos, incluso cuando las cosas no iban bien, D no hubiera llegado donde está ahora:

“Ahora tengo mucha más confianza en mí mismo. Tengo amigos estupendos, soy independiente, y me han admitido en la mejor universidad que hay en el tema que estudio. Afronto los obstáculos de la vida con más resiliencia.”

Cuando le preguntamos a quién recomendaría nuestros servicios, D no vaciló en su respuesta:

“Recomiendo a María Jesús y a Federico porque los conozco desde los 15 años y ambos me han acompañado mientras afrontaba dificultades y cambios en mi vida, como el instituto, mi vida social, el bachillerato, mis primeros años de independencia, y más.
Las personas con altas capacidades se entenderán de manera natural con Federico y María Jesús. Ambos comprenden de primera mano las particularidades de las personas con superdotación intelectual.”

Y es que, a la hora de escoger ayuda profesional para adultos con altas capacidades, es imprescindible que el psiquiatra o psicólogo que escojas esté especializado en superdotación en adultos.

Desde aquí queremos agradecer la generosidad de D al prestarse para ayudar con su testimonio a otros adultos que tengan la sospecha de tener altas capacidades intelectuales.

Si es tu caso o conoces a alguien que sospeche serlo, hemos diseñado un cuestionario orientativo online que te ayudará a saber si eres un adulto con altas capacidades.

Si quieres que tengamos una conversación para que te informemos de cómo podemos ayudarte, este es tu sitio. Ponte en contacto con nosotros y te daremos consejo gratuito y sin compromiso. Escribe un correo indicando tu nombre completo y teléfono de contacto a consulta@cientoymucho.com y te contestaremos lo antes posible.

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